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La Coctelera

Categoría: filosofía

28 Septiembre 2009

Historias falsas

28 sep 09 En: filosofía

Mircea Eliade dice que las «historias falsas» pueden contarse en cualquier momento y en cualquier sitio. Los <<mitos>>, empero, se recitan durante un lapso de tiempo sagrado (generalmente durante el otoño o invierno, y unicamente de noche). 

De Noche...

Entonces, podemos decir que desmitificar es convertir lo que se cree sagrado en una historia falsa. No dudo que sea un ejercicio favorable para nuestra sapiencia solipsista dejar atrás lo que otros creen para convertir nuestra propia historia en la <<verdadera>>. Desmitificamos para arrojar mitos que llevan nuestro nombre, donde la genesís de nuestros actos, del mundo, de los animales y las plantas, se justifican sin dioses estorbosos, con clara conciencia de negación divina, pero con aceptación historica.

Volver atrás y mitificar lo ya desmitificado, eso que se dejó de creer, aún sin quererlo, no es posible. Pero, sólo hoy, como ejercicio de ocio, cuando debo terminar un ensayo en pocas horas para la escuela, reflexionemos en nuestras "historias falsas" por un momento y recordemos lo comodines que eramos entonces, lo magico-religiosos que alguna vez fuimos.

De  madrugada...

7 Abril 2009

La mayoría de las oportunidades vienen a través de los riesgos. Arriesgarse al proyecto que nos empuja a la vida, a la vida que nos empuja a los proyectos, es lo que nos mantiene “yectos” en el mundo. La libertad es el primer fundamento de nuestra existencia y es en ella donde calculamos el riesgo. Calculamos por la razón, nuestra intelectualidad nos pide discernir, definir y entender, pero tomamos riesgos por medio de nuestra intelección que, sentientemente (por medio de los sentidos), nos religa (poder “de” la realidad y poder “en” la realidad) al mundo. Así, entre la intelectualidad y la intelección, somos empujados, y al mismo tiempo empujamos, a la realización de proyectos, incluso de aquellos no planeados que llamamos riesgos.

Cuando no aceptamos tomar un riesgo es por que nuestra intelectualidad discernió las consecuencias: “es mejor no hacerlo porque…” Las razones son válidas en el contexto de aquél que prefiere mantenerse en su lugar. Cuando la manecilla apunta a favor del riesgo es por que el sujeto se encuentra listo, o cree estarlo, para cambiar o crear una situación, ya sea fija o momentánea. Por ello, no creo que puedan existir riesgos sin cálculo.

Más allá del valor ético de los riesgos, es decir, de lo bueno y lo malo en ellos, me es grata su constante invitación, para mí y los míos. A diario nos mantiene re-planteando nuestra existencia. Es una cadena que afecta a todos, a pequeña o gran escala. Si tomas un riesgo impregnas a otro de él, para bien o para mal (por ello, la intelectualidad insistió fervientemente en colaborar con el cálculo).

Nuestra vida se rige por riesgos (calculados) que nos invitan a reflexionar en la libertad que nos mantiene sumergidos en proyectos. Por ello hay que agudizar siempre nuestra intelectualidad a favor de nuestra intelección, que nos sumerge a realizar y realizarnos en el mundo.

Para mi Glow, que abraza su riesgo, con cariño…

15 Marzo 2009

 Religión moderada no creyente, es mi postura por ahora. Nunca creí poder decirme religiosa hasta que me  topé con Hume y Wittgenstein al mismo tiempo. El primero con un planteamiento de una vaga religión,  moderada por una filosofía escéptica,  con el fin de ahuyentar aquellos fantasmas, verdugos religiosos, a cuyas victimas produce sufrimientos.  La filosofía escéptica,  propuesta por Hume, para aquél que lleva consigo una actitud religiosa, es una  postura que incita a la reflexión neutral de aquello en lo que cree (bastante ad hoc para mi). Y entonces, justo cuando repasaba todo tipo de religiones positivas a las cuales pudiera pertenecer, moderadamente, saltan a mi escritorio las reflexiones "wittgensteinianas " y "neowittgensteneanas" cuestionándome si necesariamente debo ser creyente para ser religiosa, ¡HOOO! Momento ¿acaso puedo decirme religiosa sin creer en un Dios determinado, sin pertenecer a una iglesia, sin cantar, rezar, hincarme, ahorrarme el diezmo, etc., ETC.? Según arduos estudios filosóficos de excelente dinastía alemana que tienen que ver con juegos de lenguaje ¡es posible! (para información formal y detallada pueden mirar mi blog filosófico www.espacioblog.com/lanousfera) Tan sólo hay que introducirse en el juego religioso del misterio y la duda, pero sin tener que jugar en el de la universalidad y el dogma. Así que desde ahora no se vale decir: "osea wey, no soy religioso pero sí creo en algo más allá de mi comprensión, en algo que se oculta y que no podemos comprender, en los poderes de la naturaleza y esas cosas...".  Puedes no creer en una deidad determinada, pero si entras al juego religioso del "misterio creador"  lo eres.

Si de plano lo metafísico, el misterio y los poderes creacionistas (llámense como sea) no te entran ni a palos y sólo crees en aquello que ves, tocas y entiendes, entonces considérate ateo de corazón  (ya no se puede jalar tanto la liga religiosa para que todos entremos, hay que ser justos). Así que al creer en algo más allá de mi compresión y a lo cual jamás pondré nombre, ni entenderé, me propuse ser una religiosa moderada no creyente o, según estudios científicos de la génesis humana, creacionista bacteriana "moderada".

Sobre La Nousfera

Pienso en lo lejos que se encuentra el individuo de entender la totalidad. Habrá quien la niegue, yo en cambio no podría vivir sin la esperanza de poseer en mi mente algo absoluto. Consciente soy que no es tarea de uno el aprehenderla, sino que es papel de la historia y de la evolución mostrarla. Pero qué bello es soñar que, en mi efímero espacio y tiempo, esa complejidad es posible. Y entre ciencia, metafísica y mística, se encuentra una “filósofa” tratando de creer, al mismo tiempo, en lo que creen los científicos y poetas. Ya alguien en la época romántica dijo que: "el tipo de filosofía que elijes, representa el tipo de hombre que eres".