A cada momento mi disparada imaginación los sigue en sus emociones, sus casas, sus gentes, sus vidas. Es entonces que inventando historias, trasegando en la intimidad del desconocido transeúnte con la mayor curiosidad, extrañamente me siento parte de él. El punto es que a veces es difícil aceptar que aquella persona que está en la misma tienda que tú, leyendo un libro en la banca del parque, tomando café en donde por azar te resguardaste de la lluvia, disfrutando a solas de una copa de vino en tú restaurante favorito, está tan lejos de ti. La imaginación, así lo entiendo, es la herramienta que silenciosamente nos acerca a lo anónimo cuando un simple -¡Hola!- nos devolvería a la realidad.
- Posts (RSS)
- Comentarios (RSS)

Escribe un comentario