Ninguna acción debe carecer de perspectiva, mientras persiga.
La exploración se perfila y matiza su horizonte con faros de luz; se religa al misterio, a las expectativas y las posibilidades que maduran a los viajeros.
Los puertos se visten de gala. La bienvenida es exagerada (¿qué mejor momento para excederse?).
La fiesta termina. Sillas vacías y resaca de desvelo.
Olvidaron el motivo del festejo. Volvieron a vaciar los conceptos.
Más viajes. Puertos nuevos. Más fiestas, desvelos y olvido de anhelos.
Frente a la taza de café, enciende un cigarro. No quiere saber de inspiración, de versos, de tal vez, de rumbos vagos como la dirección de los ríos. Es probable que el tiempo no lo asuste, que la muerte no sea para él, más que una idea sin realidad visible: que los ojos no dejen translucir algo de una vida abstracta que coincida con el alma. A veces piensa en responder las interrogantes que se le plantean. Pero posterga ese instante. Prefiere mantener la silenciosa obstinación del presente, como si durara, y el café no se hubiera enfriado en la taza.
Nuno Júdice, 1949. Se doctoró en Literatura Medieval en la Universidad Nueva de Lisboa. Algunos de sus libros: La noción del poema, 1972. Las innumerables aguas, 1974. El mecanismo romántico de la fragmentación, 1975. Lira de Liquen, 1986. Las Reglas de la Perspectiva ,1990.Un canto en la esperanza del tiempo, 1992. Meditación entre ruinas, 1994.El movimiento del mundo 1996. La fuente de la vida 1997. Raptos 1998. Teoría General del Sentimiento, 1999. Juegos de Reflejos, 2000.
Ay, el Rey del Pop con sus mágicos pasos hacia atrás, aprendidos por el mismísimo Marcel Marceau; con aquella canción que me hacía sentir rebelde a los diez años (Give in to me) y con toda aquella publicidad de Pepsi que me hizo canjear varias corcholatas por "pepsilíndros" con su imagen. Sí, yo era una niña cuando a mis manos llegó mi primer cassette, Dangerous, aquél que escuché dos mil veces, mil del lado A, mil del lado B; jamás bailé tanto desde entonces.
Michael fue un ídolo para los niños que, como yo, los escuchábamos decir: "We are the world, we are the childrens", "healt the world", "Free willy". Era como pertenecer a Greenpeace al ritmo de Billy Jean. Nada es eterno, la magia se fue con las acusaciones macabras, verdaderas o falsas, de sus preferencias hacia los "childrens", y lo que es peor, Willy, la ballena, no sobrevivió "free" en el mar.
Con la muerte de Michael vienen a mí muchas imágenes de infancia, de mis ídolos y sueños. Hace más de diez años que escondí en el closet sus discos, posters y videos. Ahora, con su muerte decidí salir del closet con ellos.
Sí, sí lo admito, me gusta Michael, me gusta su música y su manera bizarra de ser y si fuera Paris Hilton compraría Neverland.
Pienso en lo lejos que se encuentra el individuo de entender la totalidad. Habrá quien la niegue, yo en cambio no podría vivir sin la esperanza de poseer en mi mente algo absoluto. Consciente soy que no es tarea de uno el aprehenderla, sino que es papel de la historia y de la evolución mostrarla. Pero qué bello es soñar que, en mi efímero espacio y tiempo, esa complejidad es posible.
Y entre ciencia, metafísica y mística, se encuentra una “filósofa” tratando de creer, al mismo tiempo, en lo que creen los científicos y poetas. Ya alguien en la época romántica dijo que: "el tipo de filosofía que elijes, representa el tipo de hombre que eres".